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CONFERENCIA 6
Título
La imagen fotográfica en la era de las artes
electrónicas
Público:
A toda persona que desee entender los cambios en el ámbito
del arte con respecto a la imagen fotográfica. Analizar
como ahora las artes electrónicas proponen una forma
de hacer fotografía distinta y de explorar lenguajes
nuevos.
Objetivo:
Es
importante analizar la función de la fotografía
dentro del ámbito de las artes. Pareciera que nunca
antes había sido tan celebrada como ahora. Las galerías
están llenas de imágenes fotográficas
y los coleccionistas están dispuestos a pagar mucho
dinero por ellas; en general las fotos son grandes, coloridas
y con una resolución admirable.
Como en todas las épocas, la moda y el mercado impera;
las galerías cuentan con imágenes con temáticas
y estéticas muy parecidas, uno descubre fácilmente
tendencias formales o escuelas, que a veces son importadas
de otras culturas a las que el fotógrafo no pertenece.
Las galerías venden mucho y algunos fotógrafos
han adquirido en los últimos años mucha fama
y dinero; lo cual hay que celebrar, porque pasaron casi 100
años antes de que la fotografía realmente se
estableciera como una rama del arte, aunque todavía
no es considerada una de las bellas artes.
Mientras esto sucede
en el ámbito comercial del arte,
en el de los museos, escuelas, fundaciones e instituciones,
la mirada está puesta en lo que se conoce como “arte
electrónico”, “nuevas tecnologías” o “multimedia”,
esto es
el arte enfocado a experimentar con las herramientas que
buscan transformar los lenguajes y programas, principalmente
generados con software y hardware. Lo cual da a pensar qué lugar
ocupa la fotografía
dentro de las “artes electrónicas”. Aunque
la foto ya es un arte electrónico, desde la toma hasta
la impresión, no entra dentro de este género,
a menos que la imagen sufra un proceso de manipulación
que le permita ingresar a la gráfica digital.
En la editorial
#87, Alasdair Foster explica:
“Los paradigmas económicos, sociales y culturales
siguen cambiando a cada vez mayor velocidad. El cambio en
el énfasis de la creación de productos concretos
y reales hacia un mundo virtual de imágenes e ideas,
significa que hoy en día, en Australia (para dar un
ejemplo local por lo que a mí respecta), hay más
gente empleada en el almacenamiento y obtención de
información, que en la totalidad de la agricultura
e industria juntas.
En el área de cultura reproducible, tal como el medio
fotográfico, el enfoque del arte comienza a cambiar,
de los objetos hacia los procesos. El modo de producción
artística se ha diversificado para admitir tanto al
individuo virtuoso como a la acción creativa comunal.
Mientras tanto, los medios de distribución de las
entidades digitales, se han expandido drásticamente.
El resultado es un plétora de pequeños nichos,
sin restricciones físicas geográficas, que
participa activamente tanto en la producción como
en el consumo de nuevas formas de arte.
De manera similar, no
esperaría que una estructura
cultural alternativa única surja del fermento social
y tecnológico del nuevo milenio, sino una vigorosa
aunque inestable serie de interrelaciones con una tendencia
a subdividirse en sistemas más pequeños que
generen más eficazmente significados e intereses para
aquellos involucrados. Y, si bien estos nuevos sistemas ofrecerán
un rango de formas alternativas de arte y maneras de participar
en él, no derrocarán el mundo e instituciones
artísticas previos, aunque probablemente provocarán
una evolución de este sistema original hacia modos
nuevos aunque no tan radicales.”
Mientras la foto se mantenga primordialmente en un estado
bidimensional, tanto en pared como en pantalla, silenciosa
e inmóvil, se irá quedando fuera de la mira.
Uno
se preguntará ¿entonces se trata de ya
no hacer foto? Es decir bidimensional, silenciosa y estática.
No, pero sí es un momento para cuestionarse si el
medio no puede evolucionar, mutar y bajo muchos de sus principios
unirse a la experimentación. Incorporarse a una época
donde ya no se busca lo disciplinario y donde la apuesta
es que todas las artes pierdan sus fronteras y comiencen
a interactuar y generar una forma nueva de producción.
Lo
importante es reflexionar cómo la imagen fotográfica
puede evolucionar, que su uso no se limite al ámbito
bidimensional de la pared o la pantalla y se fomente una
interactividad más compleja con el público,
dando la posibilidad de descubrir formas totalmente nuevas
y desconocidas de ver, de percibir y de aprender.
Esto no quiere
decir que hacer fotografías y colgarlas
en la pared ya no tenga sentido, es como decir que pintar
ya no tiene sentido. Lo importante es mantenerse abierto
y dispuesto a experimentar, no cambiar por cambiar pero sí buscar
propuestas nos parezcan buenas.
Por lo mismo, es bueno mantenerse
abierto y en continua búsqueda, utilizar la tecnología como herramienta
bajo los esquemas en los que sabemos utilizarla, pero también
intentar darle un giro y atreverse a utilizarla no sólo
bajo los programas que sugieren los manuales, también
investigar a donde nos puede llevar si no dejamos que los
aparatos nos controlen y nosotros intentamos controlarlos.
Hay que perder el miedo a encontrar formas desconocidas de
comunicación.
Como comenta Pedro Meyer en la editorial
#80:
“Las nuevas tecnologías siempre se han asociado a los
cambios en la manera de hacer las cosas, y el cómo
se hacen las cosas usualmente está asociado a nuevas
posibilidades culturales.”
Duración:
Alrededor de una hora.
Perfil del expositor:
Un historiador, editor, investigador, curador, docente o
fotógrafo.
Materiales:
Un video proyector y computadora en caso de que el expositor
lo necesite. |